DONDE SALTA LA NOTICIA

Hace días que, en plan cachondeo, digo a mi novia cuando salgo de casa: “Voy a llevar la cámara de fotos, no sea que salte la noticia y no lo pueda inmortalizar”.

Pues hoy (a estas horas mejor dicho ayer) he estado en Hospital Oncológico de Bellvitge. Para poder llegar allí con el coche, tienes que pasar por una rotonda que está a unos 20 metros de la entrada. El caso es que en esa rotonda había un cartel reservado para anuncios publicitarios que resaltaba entre los demás… A mi, personalmente, en un primer momento, me ha impactado mucho.

Ni decir tiene que los del PP están intentando sacar partido del hecho que sus oponentes en Cataluña no dan un apoyo oficial a la visita del Papa. Y menos el gobierno tripartito.

En fin, la cosa es que he cogido mi cámara y he hecho una foto a este cartel para colgarla, como estoy haciendo ahora, en mi blog. Pero, !ay pobre de mi! En esos momentos no sabía que la noticia de verdad me la iba encontrar 5 minutos después.

Dejamos el coche en el parking y vamos a la cafetería del hospital a tomar un café. Nos sentamos en una mesa, que se encuentra junto a la cristalera que da al exterior, y echo la vista hacia abajo, a la calle, y me encuentro esto.

“!Anda, una entrevista! Pero… ¿ese no es el Pons?! ….. Yo creo que sí….. Sí, sí, es él……¡Ves, ya ha saltado la noticia!….. Le voy a hacer una foto. Pero no se le distingue muy bien. Voy hacer una con zoom.

El caso es que todavía no lo veía claro y por una vez que podía contar en mi blog que había estado en el mismo lugar y a la misma hora que una personalidad pública conocido a nivel nacional, tenía que tener pruebas fehacientes. Así que cogí la cámara y, rápidamente, fui escaleras abajo en dirección a donde se encontraba tan ilustre personaje, antes de que acabara de contestar las preguntas de los pocos periodistas que le rodeaban. Desde el exterior le hice unas cuantas instantáneas más, entre ellas la siguiente.

Qué a gusto se queda uno cuando termina lo que empieza y sabe que ya puede probar lo que cuenta…se me pasó por la cabeza que así se podría sentir alguno de estos “periodistas” del mundo rosa-basura cuando caza alguna de sus presas.

Mientras revisaba las fotos hechas, se me acercó una señora de unos 60 años para preguntarme quién era aquel señor. A lo cual le contesté con cautela, no fuera que el susodicho y su partido no llegara a ser del agrado de la señora y se creyese que yo era un simpatizante o fan de él. Aunque mientras le comentaba, se acercó un joven que nos estaba oyendo reafirmando a la señora que era el Sr. González Pons y que era muy buen político. No sé, a lo mejor este chico era de la comitiva o un infiltrado entre los pacientes y acompañantes del ICO de las juventudes del PP o, puede ser, que cuando llegó al ICO vio el cartel del Papa y se le hizo la “luz” y le fue revelado la verdad absoluta.

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LA ESPERANZA ES LA PRIMERA QUE SE PIERDE

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Me refiero a la Esperanza Aguirre, por supuesto. A ver, ¿esta mujer no podría pensar mejor las cosas antes de abrir la boca?
Es muy fácil decir que es de cobardes ser testigos de una agresión física y racista en el Metro sin defender al agredido. Pero tengo una pregunta para la Presidenta Aguirre: ¿Cuántas veces ha ido usted en el Metro de Madrid sin que fuera en un acto público para inaugurar algún tramo nuevo? No creo que muchas. Ya que si hubiese ido y se hubiese encontrado en una situación donde hubiese sentido peligro, no diría eso. Yo personalmente, a veces, si que me encontrado en situaciones incómodas allí abajo (como pienso que la mayoría de los usuarios de un metro). Sí, estar incómodo es lo que se siente cuando te metes en un sitio de 15 metros cuadrados cerrado a cal y canto durante 1 o 2 minutos, donde no tienes escapatoria ante una amenaza; y que cuando se abren las puertas, lo más seguro es que tengas que correr pasillos que parece que nunca se terminan.
Si a esto le suma, que el chico, que esta de testigo en el famoso video de los Ferrocarrils de la Generalitat, también era inmigrante, lo más probable que menor de edad, más pequeño y débil que el agresor, que el agresor en el momento de la agresión estaba en comunicación con amigos suyos (que le podían estar esperando en la salida), no sé si creerme, Sr. Esperanza Aguirre, que usted hubiese ayudado a la agredida. Déjeme dudarlo… Repito, es muy fácil decirlo. Otra cosa es verse en la situación.
Y su comparación del pasotismo de este joven testigo con los que se callaban con los crímenes nazis… A ver, como se lo diría, lo podría haber comparado mejor, con los que no quieren hablar y quieren hacer callar a los que desean un entierro digno para los que fueron fusilados y enterrados en fosas comunes en la Guerra Civil.
Me parece que usted sólo tiene valor para decir al Rey que tenga “humanidad” hacia el “Santísimo Federico Jiménez Losantos”, porque sabe que el Monarca no le daría una patada voladora en la boca, por muchas ganas que tuviera.