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Nuevo bloggero

Este colega mío valenciano que ahora tiene mucho tiempo libre y me ha dicho que ha creado un blog de un tema muy actual. Aquí dejo su dirección para que le echéis un vistazo:

http://www.erequere.wordpress.com

LA MAFIA DEL VINO

Resulta que en Italia se ha descubierto que empresas vitivinícolas falsificaban vinos con fertilizantes, agua, azúcar, ácido clorhídrico, ácido sulfúrico, ácido muriático, etc. Están involucradas unas 20 empresas con un total de 70 millones de litros de “vino”. Estas empresas para esta operación han contado con la colaboración de las mafias italianas
Es sorprendente, ¿no? Pero más sorprendente es que un fraude tan grande y tan peligroso para la salud pública no haya tenido casi repercusión en los medios audiovisuales por lo menos en España: Yo me he enterado de esta noticia por una revista especializada en el mundo del vino: “La Semana Vitivinícola”, en cambio ni en la radio ni en la televisión he sentido nada de este asunto.
Al leer el artículo en La Semana Vitivinícola busqué en google a ver qué se decía en la red de redes, y sólo he encontrado un medio de comunicación de los grandes que hable de ello: El País: Ver aquí

Esto me confirma el poder que tiene el Gran Lobby del vino en España y en todos los países Mediterráneos.
Nunca he oído en los grandes medios de comunicación un escándalo grave por una contaminación intencionada o accidental de ningún vino.
Resulta que no hace nada ha habido escándalos por contaminaciones en aceites, en mozzarela, en pollo, en café, etc y de un fraude y un delito tan grave como este en Italia  no se oye nada… ¿Por qué? ¿No ha llegado la noticia a los directivos de los Informativos de TVE, de Antena 3, de Tele5, de la Sexta, de TV3, de Telemadrid, de La Ser, de La Cope, de RNE, etc, etc? ¿Es que Agencia EFE no se ha enterado del caso? Muy extraño. ¿No será que al vino no se le puede tocar?

CUANDO TODOS PIENSAN IGUAL NADIE PIENSA

pensar.jpg

 

Esta foto la hice en el 2004 en Vilafranca del Penedès (Barcelona), cuando vivía en esta localidad. Hace tiempo que no paso por allí, no sé si todavía seguirá. Cuando la vi por primera vez, pensé que era una buena frase y que tenía que hacerla una foto.

Ayer, buscando fotos de otros temas por mi ordenador, di con ella de casualidad. Al leer la frase, me produjo la misma sensación que cuando lo hice en la calle hace 3 años.

No sé con qué intención se plasmó en un muro vilafranquino esta reflexión, no sé qué quería decir su autor, pero, personalmente, creo que una gran parte de nuestra sociedad ha dejado de pensar en la mayoría de los ámbitos de su vida.

Yo haría un matiz a esta frase y diría que cuando todos pensamos igual, hay unos pocos que piensa por todos. Los que nos manejan a su antojo y por sus intereses personales.

ALONSO vs ALONSO

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 Los dos son asturianos, los dos se apellidan Alonso y los dos han hechos cosas increíbles que muy pocas personas llegan hacer en su vida, ya que son unos portentos en sus campos.

¿Cuál es la diferencia entre estos “Alonsos”? Que uno de ellos es y será uno de los españoles más famosos de toda la historia. En cambio, el otro será conocido por unos pocos.

Entonces, dirán que lo que ha hecho el 1º es mucho más importante que lo que ha hecho el segundo, ¿eh? Pues va a ser que no… Bueno, para mi no. Pero son cosas de la fama: en España es más famosa Sabrina por enseñar una teta en Navidad que Lucía Etxebarría.

De todas formas, no vamos a quitar mérito a Fernando Alonso: bicampeón del Mundo en Fomula 1. Y ojalá sea tricampeón a partir de este domingo, porque el que no vea que se lo merece, que la FIA y McLaren han hecho todo lo posible para que Hamilton sea el que gane, o es ciego o es tonto o es inglés (o las tres cosas).

El otro Alonso es Pedro Alonso: médico epidemiólogo, director del Centro Internacional para la Investigación en Salud del Hospital Clínico de Barcelona y que trabaja en África, en Mozambique, desde 1984. Lo que ha descubierto es, nada más ni nada menos, que la vacuna para la malaria. Para su variedad RTS S. Esta vacuna se inyecta a los recién nacidos y se ha comprobado que ¡funciona!

Un ejemplo, para que veáis lo importante que es este tío en su campo, es que Bill Gates (el hombre más rico del mundo) y su fundación ha donado desde el 2004 323 millones de dólares para ayudar en las investigaciones del equipo de Pedro Alonso.

La malaria mata al día a 2.000 niños en África. ¿No creéis que este ALONSO también se merece ser recordado y sentirnos orgullosos de ser pasainos suyos? 

Para más información sobre los descubrimientos y avances de Pedro mirar este link:

http://app2.expansion.com/blogs/web/cambra.html?opcion=1&codPost=35073

¿Cuánto hemos evolucionado científica y tecnológicamente?

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Estamos en el siglo XXI, creemos que en nuestro tiempo estamos más avanzados tecnológicamente y científicamente de lo que nunca ha estado jamás el hombre. Pero, ¿hasta qué punto esto es cierto?
Imaginaros, que en un futuro hay un desastre natural o producido por el hombre, donde se destruye toda la tecnología actual. Y no sólo eso, mata a la gente que ha desarrollado o estaba en posesión del conocimiento de esa tecnología. ¿Cómo nos las apañaríamos entonces la gente de a pie?
Sería deprimente, ya que nosotros habríamos estado utilizando una tecnología, pero sin saber cómo funcionaba realmente, cómo se fabricaba, como se convertían las materias primas en los componentes de esa tecnología.
Pensad que desaparecen todas las instalaciones eléctricas a nivel mundial, todas las bombillas, todos los electrodomésticos, … ¿Sabríamos fabricar una bombilla? ¿Cómo fabricaríamos un filamento de una bombilla? ¿Cómo haríamos la rosca? ¿Cómo haríamos el vidrio? ¿Cómo haríamos el filamento de cobre? Nuestro primer problema sería la conversión de las materias primas (suponiendo que las supiéramos identificar, tratar y purificar) en piezas que se puedan utilizar para un determinado producto. Además, de que careceríamos de los conocimientos técnicos y científicos. Mucha gente de la calle sabe que la electricidad es debida al movimiento de carga desde un polo a otro. ¿Pero la gente sabría generar electricidad? Sabría que la energía se transforma y que la energía eléctrica se conseguía a través de energía nuclear, térmica, mecánica, solar, eólica, etc. ¿Pero sabría fabricar una turbina para transformar esta energía inicial a energía eléctrica?
Yo creo, que en esta situación, aun sabiendo que ciertos avances son posibles, nos costaría muchos años (quizás siglos) en volver a recuperar el avance tecnológico y científico actual. Por la mera razón que la inmensa mayoría de la gente que vive en el mundo desarrollado, no vive acorde con este desarrollo. Toda este desarrollo, lo utiliza, pero no lo comprende. Intelectualmente, esta tecnológicamente tan desarrollado como un indio del amazonas. Es más, si hubiera un desastre tecnológico y científico, creo que tendría más posibilidades de sobrevivir un indio amazónico o un etíope que un europeo o un americano.
Siempre recordaré un comentario que oí en un reportaje de Documentos TV sobre el KKK. Un socio de esta sociedad racista decía que los blancos eran superiores a los negros: sólo había que ver que los blancos fueron los que inventaron la rueda… ¡Qué tontería! Pero lamentablemente mucha gente piensa así: que los blancos somos más inteligentes.
Si esto fuera así, yo creo que la rueda ha sido con el último avance tecnológico con el que se ha quedado la totalidad de la sociedad. De ahí en adelante, la sociedad no va a la par de los avances. Los avances se consiguen por un pequeño reducto de personas que investigan, muchos conocimientos y que tienen mucho intelecto. Personas que ya no es que estén adelantados a nuestra era, como podría suceder en otros tiempos, sino que están a la altura de nuestra era cuando el resto no lo estamos.
Por esto, este avance, esta tecnología actual pende de un hilo muy fino. Tan fino, como seguramente lo era en otras culturas de la antigüedad donde la sabiduría también era cosa de cuatro y cuando hubo algún desastre hizo que desaparecieran sus conocimientos, avances y tecnologías, que probablemente, en algunos casos, fueran mayores de lo que creemos.